Situada a 300 kilómetros de su nacimiento, Roanne es la primera gran ciudad que el río Loira encuentra en su recorrido. La ciudad dispone de un patrimonio cultural excepcional en su pleno centro. Pero este no es su único atributo...
En Roanne, todos los barrios se encuentran a menos de 20 minutos a pie del Loira. Por tanto, se trata de un lugar de paseo muy apreciado. El paseante puede detenerse en Varennes, parque paisajístico con hermosísimas vistas de la ciudad y de los Montes de la Madeleine, o bien en Montretout, donde es posible descubrir el canal de Roanne en Digoin, o también observar los pájaros en las Graveras de Mâtel.
En la actualidad, la ciudad persiste en su voluntad de revalorizar estos espacios, conectándolos entre sí (mediante un camino de exploración acondicionado por la Aglomeración Urbana de Roanne) y favoreciendo las comunicaciones entre los barrios.
Este aspecto es de tal importancia que, para los ciudadanos, el Loira es también un patrimonio cultural, De hecho, la ciudad ha sido durante mucho tiempo un centro de intercambios industriales en torno al Loira, con numerosos puertos sucesivos que permitían, entre otras cosas, transportar el carbón procedente de Forez.
Como ocurre con muchas ciudades fluviales, Roanne se ha alejado durante algún tiempo de su río. Pero hoy en día muestra una verdadera voluntad de recuperar el espacio, buscando un equilibrio entre la protección de flora-fauna y los lugares de exploración para turistas y habitantes.
La ciudad de Roanne dispone de otros atractivos: su patrimonio verde merece ser explorado. Árboles, arbustos, flores y demás espacios con hierba permiten que la gente se beneficie de un entorno vital agradable.
Por ejemplo, el parque de Renaison, uno de los afluentes del Loira; el puerto, antiguo puerto industrial reconvertido en puerto de recreo; el estadio del Parque, un complejo deportivo con árboles; el bosque de Colombier, un bosque en pleno barrio residencial. ¡Hay tantos lugares atractivos!
A todo ello cabe añadir que la ciudad posee bosques municipales, de los cuales el principal de ellos, Bécajat, está situado en el municipio de Saint-Bonnet-des-Quarts.
La gestión del conjunto de espacios paisajísticos de la ciudad evoluciona sin parar. El objetivo es permitir la diversidad (desde las jardineras con flores hasta el espacio verdaderamente natural), siempre dentro del máximo respeto por el medio ambiente.
Por ejemplo, desde 2009 la ciudad ha segado el heno de una sola vez en grandes espacios: el heno ha sido entregado a un municipio vecino y ello ha evitado efectuar varias siegas y multiplicar el número de transportes. Se han sembrado plantas de flor en terrenos baldíos que pueden favorecer la biodiversidad, al tiempo que permiten que la gente se prepare bonitos ramos de flores.
La mejora en la gestión del agua, de los residuos, de las malas hierbas, permite respetar cada vez mejor el planeta.